Si un edificio esta bien diseñado, se construirá en torno a un concepto.
El arquitecto comienza su trabajo con una idea, y a partir de esta surge el plano. La construcción en si constituye una enmarañada red de decenas de contratistas, cientos de subcontratistas, miles de obreros, millones de herramientas, tornillos y clavos. Las cañerías pueden extenderse varios kilómetros, y es posible que los cables del sistema eléctrico basten para cruzar un país de punta a punta. ¡Pero todo esto surge a partir de ese concepto único!
¿Cuanta gente es consciente de la idea central cuando aprecia el edificio una vez finalizado? Muy poca. La mayoría sabrá donde están ubicados los ascensores y los corredores, que es lo que ellos necesitan para sus fines particulares. Durante años van al trabajo todos los días y no tienen idea donde están las columnas que evitan que se derrumben sobre ellos miles de toneladas de escombros. El arquitecto que visita el edificio se maravilla ante la construcción, pero el individuo de la calle no comprende que tiene eso de extraordinario. La grandiosa fortaleza del clásico puente colgante puede ser una inspiración para ingenieros y proyectistas, pero las miles de personas que lo atraviesa a diario no hacen mas que protestar por el retraso, tratando de ganar aunque sea unos segundos extras, y no se detienen a pensar que viajan encima de un tributo al conocimiento humano.
A fin de comprender a fondo una estructura, se debe conocer el plan, pero hace falta mucho entrenamiento y una enorme sagacidad para repasar miles de páginas de un proyecto y descifrar el concepto unificador que les da sentido. Pero incluso cuando no se posee la capacidad de comprender el propósito del arquitecto, toda persona inteligente sabe que ese plan tiene un propósito, y que todo el voluminoso proyecto solamente sirve para que ese plan tome forma.
El plan, el proyecto, resume en potencia al futuro edificio tal como la semilla resume al árbol más frondoso. Si pudiésemos descifrar a fondo el proyecto, podríamos también conocer al árbol futuro.

Escrito por h2art